Para colmo, dirigentes importantes de Juntos le pidieron al gobierno que reconociera la derrota. La demanda revela la falta de intelección del recurso usado por el oficialismo para atemperar un resultado a todas luces desfavorable. La oposición mordió el anzuelo al pedir lo obvio. Y lo obvio no se pide; lo obvio es, y está a la vista de todos. Lo grave, en todo caso, es que con esta actitud, el oficialismo incurre en una afrenta al voto popular, fuente de legitimación del poder en toda democracia que se precie de tal. Y en este sentido, la diferencia de 8,5 por ciento obtenida por Juntos sobre el Frente de Todos a nivel nacional, es contundente. Ceñir el análisis a la provincia de Buenos Aires, su bastión principal, donde también perdió, aunque por estrecha diferencia, no sólo implica un agravio al país, también soslaya un hecho revelador: que allí, los victoriosos referentes de Juntos, son dos "nuevos" en el territorio; Diego Santilli, urgido experimento electoral de Rodríguez Larreta con la mira puesta en su proyecto presidencial de 2023; y Facundo Manes, debutante en la arena política.