La discusión sobre la educación del ser humano, entendida no solo como la adquisición de conocimientos, sino como la formación integral de la persona, debe comenzar necesariamente por el análisis de su núcleo fundacional: la familia. Desde una perspectiva filosófica, reducir la familia a un mero agente socializador o un contexto de apoyo es empobrecer drásticamente su realidad.
































