Asombra el personaje de la hija del personaje central, que actúa como si fuese una película en serio, donde lo suyo es un personaje dramático que tiene sus problemas – con el otro, el personaje principal - según y conforme el esquema de un libro, un texto, un drama: hija abandonada por padre lejano. Dos personajes resueltos de un modo diferente. Fernandes (con ese), jugando lo suyo; Francella sin salir de la exageración, y sin entrar en el drama y el texto que se corresponde. El uso excesivo de una palabra, personaje, es necesario: no hay vida en las escenas, hay uso del personaje que el libro marcó. El valor que se desprende de la palabra, el sujeto "personaje", lleva a creación, irrealidad. Eso es lo que pasa. La excesiva constancia: irreal. Todo es irreal.