Finalmente sucedió lo que todos esperábamos desde hace meses: la inflación se aceleró en febrero, con particular énfasis en el precio de los alimentos, porque el gobierno no tomó casi ninguna medida para frenarla -apenas algún acuerdo sectorial, el programa de Precios Cuidados y ahora el aumento de las retenciones a los derivados de la soja- mientras discuten si el fenómeno es multicausal, monetario, producto del déficit fiscal, la cartelización o de las expectativas.




































