Estimado lector, desde el comienzo quiero aclararle que este no es un escrito religioso sino más bien de revisionismo histórico. No soy teólogo, tan solo un simple seguidor de Jesús, amante de la verdad y de la justicia. Lo que digo lo siento a flor de piel y hablo porque además no quiero ser cómplice del silencio y de las mentiras que nos imponen desde las esferas del poder.



































