Antes de que la opresiva teocracia iraní despuntara pretensiones nucleares, incluso antes que el Libro Sagrado fuese escrito, la Persia aqueménida (SVI a.C. a IV a.C) tenía su "paraíso". La palabra proviene del avéstico "pairi-daēza" (alrededor y muro). Canales de agua, fauna y flora de todo el mundo conocido, palacios con mosaicos de vidrio y piedras preciosas, exaltaban el poder de los reyes.


































