La arquitectura en la era del descarte. En un mundo que cambia a la velocidad del mercado, donde incluso los objetos más banales traen incorporado su propio vencimiento, la arquitectura -tradicional símbolo de permanencia y estabilidad- enfrenta una paradoja creciente: ¿es aún posible, o incluso deseable, que los espacios construidos aspiren a la eternidad?

































