Es un tema de poner el eje donde debemos ponerlo, y en realidad tratar de armonizar la realidad y la expectativa que tenemos como jóvenes o como sociedad en un plano de reconocimiento de cada actor social. Y eso termina siendo la causa de todo lo que después padecemos en un sistema educativo, en un sistema sanitario, en el cual solo somos héroes sociales y hablamos de medicina desiderativa, la medicina del deseo, de lo que debiera hacer y no de un proyecto y un programa que tenga que ver con buscar el éxito de los proyectos, el éxito de las aspiraciones y el éxito como un fin. Es darle las herramientas de productividad a nuestra juventud para que manejen la libertad con responsabilidad y le generen valor a la sociedad en todos los ámbitos donde se desempeñen; así es que la salud termina siendo eso precisamente: el bienestar físico, psíquico, mental, espiritual y económicamente productivo para la sostenibilidad del modelo.