Las circunstancias en que nos hallamos, los problemas que enfrentamos a cada paso, en fin, el derrotero de la vida actual, evidencia una realidad que tiene la impronta de lo inestable, efímero, lábil, al punto de ser descripta desde hace un tiempo por el sociólogo polaco Zygmunt Bauman bajo la idea de la liquidez. No es de extrañar, entonces, que las situaciones se desborden y comiencen a enrarecerse, hasta alcanzar un estado de confusión y mezcla que culmine inexorablemente en desorden e incertidumbre.




































