Última entrega. Ya fue suficiente. Debo sacarme el tema de la cabeza a riesgo de convertirlo en una obsesión. Es que desde hace dos años recorro, leo, investigo, hablo, sueño y escribo sobre el Puerto de Santa Fe. Disculpas pido a la gente que me envió historias que no alcancé a novelar: "El coleccionista de recuerdos", "Los paredones del puerto", "La tragedia del remolcador Meteoro", "La Tienda Ultramar", "Los submarinos", aguardarán en el tintero.




































