El discurso de Rafael Gutiérrez en la apertura del año judicial asumió en la última semana un carácter fuertemente significativo, poniendo en escena un punto de inflexión en el marco de un cambio mucho más profundo de lo que permiten apreciar los chisporroteos de la coyuntura, pero que a la vez se asienta en una asentada tradición y enfrenta desafíos inmediatos.


































