Estaba en mi casa en calle Vera, en Santa Fe. Calle Gobernador Vera, pero nadie decía Gobernador Vera. Era calle Vera, entre San Lorenzo y Avenida Freyre, con el centro de la avenida ancho, sin baldosas, tierra apisonada, las grandes tipas, las chicharras del verano y la corteza dura en el invierno.

































