Los autores del artículo citan a Baltazar Garzón: "La apropiación de niños (...) siempre ha tenido como objetivo el humillar y someter al enemigo (...). Y el método usado en Argentina era especialmente perverso: esperar a que la madre diera a luz, arrebatarle el bebé, torturarla, matarla, y hacerla desaparecer". Así, el objetivo no era tanto apropiarse del bebé como acrecentar el daño físico i sobre todo psicológico a la madre. Este concepto encuentra diversos antecedentes en la historia contemporánea, sea de robo de bebés o niños, sea de violación repetida y tortura, y luego muerte de niños y adolescentes en presencia de sus padres con el objetivo de someter los padres, como testigos impotentes, a un dolor y una humillación que desgarra.