Con edades que van desde los 4 hasta los 13 años, los chicos y chicas llegan al predio con entusiasmo contagioso, acompañados muchas veces por sus familias que también forman parte de esta comunidad futbolera. El objetivo es claro: disfrutar del deporte, aprender valores y, por supuesto, divertirse corriendo detrás de una pelota.


































