Cristina Kirchner condenó el operativo de EE. UU. en Venezuela y habló de un “secuestro ilegal”
La ex presidenta cuestionó con dureza el accionar de la administración de Donald Trump tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa. Alertó sobre la violación del Derecho Internacional, el peligroso antecedente geopolítico y aseguró que el verdadero objetivo es el control de la mayor reserva mundial de petróleo convencional.
Cristina Kirchner condenó el operativo de EE. UU. en Venezuela y habló de un “secuestro ilegal”
La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner rompió el silencio luego de la captura de Nicolás Maduro y formuló una dura condena al accionar de los Estados Unidos, al que calificó como un “secuestro literal” que vulnera normas básicas del Derecho Internacional y de la Carta de las Naciones Unidas.
A través de un extenso pronunciamiento público, la titular del Partido Justicialista sostuvo que, más allá de las posiciones que se tengan sobre el gobierno venezolano, “nadie puede negar que la administración Trump volvió a cruzar un límite que muchos creíamos definitivamente superado”.
Kirchner advirtió que el operativo ejecutado en territorio venezolano, que incluyó la detención del presidente y de su esposa y dejó víctimas fatales, genera un escenario de extrema gravedad institucional y abre un precedente que pone en riesgo la soberanía política de los países más débiles.
En su análisis, la ex mandataria vinculó el hecho con la histórica política del “Gran Garrote” (Big Stick), aplicada por Estados Unidos en América Latina durante el siglo XX, una doctrina que justificó intervenciones militares directas y apoyos encubiertos a golpes de Estado.
Según recordó, aquellas acciones no solo no beneficiaron a la región, sino que dejaron como saldo dictaduras sangrientas, atraso económico y un profundo resentimiento hacia Washington en amplios sectores de los pueblos latinoamericanos.
Cristina Kirchner cuestionó con dureza el accionar de Estados Unidos en Venezuela.
El petróleo como trasfondo del conflicto
Cristina Kirchner descartó de plano las justificaciones oficiales esgrimidas por la Casa Blanca, que hablaron de la lucha contra el narcotráfico y de la restauración democrática en Venezuela. Para la ex presidenta, esos argumentos “no resisten el menor análisis”.
“El objetivo real de la llamada ‘Operación Resolución Absoluta’ no es la democracia ni el combate al crimen organizado”, sostuvo, y afirmó que la finalidad es “apoderarse de la mayor reserva a nivel global de petróleo convencional, a cara descubierta”.
En ese sentido, advirtió que el episodio habilita un precedente peligroso en materia geopolítica, ya que podría legitimar futuras violaciones de soberanía, apropiaciones territoriales o saqueos de recursos naturales por parte de potencias con poder económico y militar.
Kirchner subrayó que la ilegalidad del operativo es “absoluta”, tanto desde el punto de vista jurídico como político, y remarcó que el secuestro de un jefe de Estado en su propio país “viola todas las normas que regulan la convivencia internacional”.
Para la ex mandataria, el impacto de esta acción no se limita a Venezuela, sino que afecta al equilibrio regional y global, al debilitar los consensos mínimos que sostienen el sistema internacional desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
La imagen que compartió Trump.
Un antecedente que preocupa a la región
En su mensaje, Cristina Kirchner alertó que el accionar de Estados Unidos reinstala prácticas que se creían superadas y que colocan a América Latina nuevamente en una situación de vulnerabilidad frente a intereses externos.
“La historia demuestra que estas intervenciones nunca trajeron desarrollo ni estabilidad, sino violencia, dependencia y fractura social”, remarcó, al tiempo que llamó a reflexionar sobre las consecuencias de naturalizar este tipo de operaciones.
La ex presidenta también cuestionó el silencio o la ambigüedad de algunos gobiernos frente a lo ocurrido, al considerar que la defensa de la soberanía y del Derecho Internacional no puede depender de afinidades ideológicas coyunturales.
Desde su entorno señalaron que el pronunciamiento busca instalar un debate de fondo sobre el rol de las potencias en el escenario global y la necesidad de preservar reglas comunes que eviten la ley del más fuerte.
El episodio, que ya provocó reacciones en distintos países y organismos internacionales, vuelve a poner en el centro de la escena la disputa por los recursos estratégicos y el futuro de la región en un contexto de creciente tensión global.