En los fundamentos de la iniciativa, se subraya el cambio social que se está viviendo en relación al deseo de ser madres: los embarazos se producen a edades más avanzadas, muchas veces postergados por la necesidad de desarrollo personal y laboral de las mujeres que buscan estabilidad económica a la hora de criar a sus hijos. "Es por esto que la posibilidad de perder incentivos económicos a la hora de ejercer el derecho a la licencia por maternidad y lactancia, se convierte en un acto de discriminación e injusticia que daña el vínculo fundante entre la madre y el hijo en los primeros meses de vida", subrayó la diputada.