El hambre, la falta de acceso a la vivienda y servicios esenciales, la necesidad de más y mejores espacios de crianza y socialización, y las desigualdades en el acceso a la educación de calidad son apenas algunas de las prioridades con las que comienza el trabajo de la primera Defensora de Niñas, Niños y Adolescentes de Argentina, Marisa Graham, cuyo nombramiento fue aprobado ayer por el Senado.


































