Hace siete años y medio, la Legislatura de Santa Fe votó una ley que ordena crear, en cada uno de los 19 departamentos del mapa de la bota un Centro Provincial de Prevención, Asistencia, Tratamiento y Recuperación para personas con consumos problemáticos. La norma mereció un debate arduo, que reconoce antecedentes de más de una década, e incluso el rechazo al veto del entonces gobernador Miguel Lifschitz que consideraba excesivo ese número de lugares de atención para una problemática que obviamente no es uniforme.


































