"El mensaje del gobernador debe ser como un buen locro: tener los ingredientes necesarios, en su justa medida, y gustarle a todos". La definición fue del ministro de Economía, Pablo Olivares, antes de ingresar a Legislatura cuando un grupo de colegas lo detuvo para conocer qué expectativas tenía sobre el mensaje que iba a pronunciar Maximiliano Pullaro minutos más tarde.



































