En un contexto nacional atravesado por la caída de la actividad y el deterioro del empleo, Santa Fe construye una dinámica propia que busca amortiguar el impacto de la recesión. El dato central que expone el gobierno provincial es contundente: unas 40.000 familias dependen directamente de la obra pública, un volumen que transforma a la inversión estatal en un actor decisivo dentro del mercado laboral.


































