La jornada dejó una imagen difícil de olvidar: un salón colmado, paletas en alto, pujas que se sucedían con rapidez y una fuerte expectativa en torno al lote más emblemático de la tarde. La venta del avión decomisado terminó por coronar una subasta histórica para Santa Fe, que cerró con una recaudación de $1.564.070.000 y la totalidad de los 150 bienes vendidos.


































