Palacín planteó que "otras dos agentes, Noralí Barbona y Fiorella Troti, habían sido víctimas de situaciones similares de parte del doctor Suárez Faisal y que habían dejado de trabajar con el fiscal por ese motivo". Más adelante, expresa que "ante el personal de la Oficina de Bienestar Laboral y Resolución de Conflictos, Barbona acusó al doctor Suárez Faisal, entre otras cosas, de haberla discriminado porque era soltera y, en razón de eso, de obligarla a vestirse de una determinada manera, a llevar el pelo atado y a no hablar con los agentes policiales que custodiaban la dependencia" a la vez que "refirió que el fiscal se entrometía en su vida personal, al punto de mirar su recibo de sueldo y cuestionarle que se encontraba pagando un préstamo".