“Las personas jubiladas observan mes a mes el deterioro de sus ingresos y la ampliación de la brecha que existe con empleados en actividad que ocupan los mismos cargos que ellas detentaran en su época laboral activa”, manifestó Cornaglia, y explicó: “A partir de que una persona pasa al sistema pasivo, su haber no recibe los mismos aumentos que reciben los activos ya que las paritarias de los activos son mayores a los coeficientes que aplican a los pasivos y, por lo tanto, los haberes previsionales quedan desfasados en relación a la remuneración que percibe la persona que está en actividad”.