“Este fue el otro San Martín, el San Martín humano, que debió estar alejado de su familia, pero intentó ser un buen padre y lo cristalizó por escrito en estas máximas muy sencillas. Algunas son de carácter ético y otras conductual: el trato con los demás y, en particular, con los más humildes, con los animales y los ancianos; máximas que también deberían ser para los gobernantes. Es un compendio humanista y práctico, y gracias a que lo dejó por escrito, podemos transmitirlo también a nuestros niños para que lo trabajen en las escuelas”.