La existencia de unos 5.000 basurales a cielo abierto en Argentina refleja una problemática estructural que combina deficiencias en la gestión de residuos, desigualdad social y riesgos sanitarios.
Un informe de la Sociedad Argentina de Pediatría advierte que la mala gestión de residuos agrava la contaminación, expone a niños a enfermedades y evidencia fallas estructurales en las políticas públicas.

La existencia de unos 5.000 basurales a cielo abierto en Argentina refleja una problemática estructural que combina deficiencias en la gestión de residuos, desigualdad social y riesgos sanitarios.
Así lo señala un documento de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), que analiza el fenómeno desde una mirada integral y advierte sobre sus consecuencias en el ambiente y en el desarrollo de niños, niñas y adolescentes.
Los basurales a cielo abierto son el resultado de una gestión inadecuada de los residuos sólidos urbanos. Se trata de espacios donde la basura se deposita sin control ni tratamiento, en condiciones de total informalidad y sin medidas de seguridad, higiene o protección ambiental.
Esta situación tiene consecuencias directas sobre el entorno. La acumulación de residuos degrada los suelos y pone en riesgo la calidad del agua, especialmente por la filtración de contaminantes hacia las napas. Entre ellos, se destacan los nitratos, que pueden provocar enfermedades graves como la metahemoglobinemia en lactantes.
A su vez, la quema de basura —una práctica frecuente en estos sitios— libera gases tóxicos que afectan la salud de las comunidades cercanas, generando problemas respiratorios como asma o bronquitis crónica. Este fenómeno no solo impacta a nivel local: los basurales son responsables de aproximadamente el 10% de las emisiones de metano, uno de los principales gases de efecto invernadero.
El informe también pone el foco en el impacto social de estos espacios. La cercanía de los basurales con zonas habitadas es un dato preocupante: se estima que el 5,4% de los niños, niñas y adolescentes vive a menos de tres cuadras de uno, cifra que aumenta en contextos de mayor vulnerabilidad.
En barrios populares, la situación es aún más crítica. Un alto porcentaje presenta microbasurales en su entorno inmediato, sumado a deficiencias en servicios básicos como agua potable, cloacas y recolección regular de residuos.
En este contexto, los basurales se convierten en espacios de subsistencia para muchas familias. La recuperación de materiales reciclables o la búsqueda de alimentos forman parte de estrategias de supervivencia en escenarios de pobreza estructural.
Esta dinámica expone a niños y adolescentes a riesgos sanitarios severos, además de vulnerar derechos fundamentales como la educación, el juego y el acceso a un ambiente saludable. La informalidad en la actividad impide cualquier tipo de control o protección, lo que agrava la situación.
Uno de los puntos críticos que señala el informe es la falta de un enfoque integral en la gestión de residuos. La presencia de niños en basurales no está suficientemente visibilizada en la legislación ni en los planes de manejo de residuos sólidos urbanos.
Las políticas ambientales y las de niñez suelen funcionar de manera separada, lo que dificulta abordar el problema en su complejidad. La ausencia de datos sistemáticos y registros específicos también limita la capacidad de diseñar intervenciones eficaces.
En este marco, se plantea la necesidad de fortalecer el monitoreo de normativas como la Estrategia Nacional de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos, orientada a garantizar un manejo adecuado de los residuos y proteger la salud de la población.
Frente a este escenario, la SAP propone avanzar hacia un modelo de gestión más eficiente, basado en la economía circular y en la formalización de las actividades vinculadas al reciclaje.
Entre las medidas sugeridas se encuentra la implementación de rellenos sanitarios controlados, que permitan reducir la contaminación y minimizar los riesgos ambientales. También se plantea la necesidad de promover políticas de reducción, reutilización y reciclaje de residuos.
Un aspecto clave es la formalización del trabajo adulto en este sector. Integrar a los recicladores en sistemas organizados y con condiciones laborales adecuadas no solo mejora la eficiencia del sistema, sino que también reduce la necesidad de que niños participen en estas actividades.
Asimismo, se destaca la importancia de fortalecer el Plan Nacional de Erradicación de Basurales a Cielo Abierto, con acciones coordinadas entre los distintos niveles del Estado.




