Por detrás de un sistema de salud que trabaja desde hace ya más de un año sobre exigido por la pandemia de coronavirus, por momentos al borde del colapso, hay una suerte de "titiriteros invisibles" que manejan los hilos para que todo funcione correctamente en cada centro de salud. Son además quienes se ocupan de instalar y dejar en condiciones para su uso cada nuevo respirador que llega a un hospital o una clínica. Y controlan todo para que los sistemas, aparatos, monitores y respiradores utilizados por los médicos respondan y salven vidas. Ellos son los bioingenieros, los profesionales de la disciplina más joven de las ingenierías, que este 3 de julio conmemoran su día.



































