Según aseguró a El Litoral Mauro Stefanizzi, representante de la Asociación Argentina de Electrodependientes, la internación domiciliaria “descomprime y le ahorra dinero al sistema de salud público”, “pero ahí empiezan otros problemas: la cuestión tarifaria, las empresas de internación domiciliaria ahora con la pandemia no garantizan los recursos humanos como enfermería, hay falta de insumos y medicamentos porque se prioriza a los hospitales, y las familias, que ya habían sacrificado un ingreso económico para cuidar a un paciente en internación domiciliaria, ahora tampoco pueden trabajar por el aislamiento, y no fueron tenidos en cuenta ni para el IFE ni para la tarjeta Alimentar”, lamentó.