Los primeros días de marzo de este año fueron de los más conmocionantes para la ciudad de Rosario, la provincia y todo el país. Entre el 5 y el 10 fueron asesinados en la gran ciudad del sur santafesino dos taxistas, un colectivero y un playero de estación de servicio, en el marco de una guerra "narco" declarada contra las autoridades. Distintos mensajes escalofriantes dejaban en claro cuál era la intención. El sicario de la última víctima soltó un escrito que decía: "Esta guerra no es por el territorio, es contra (el gobernador, Maximiliano) Pullaro y (el ministro de Seguridad, Pablo) Cococcioni. Así como nosotros llegamos a 300 muertos, estando unidos vamos a matar a más inocentes por año". Por eso cuando la noche del martes 12 de marzo se recibieron escalofriantes llamados telefónicos extorsivos en seis estaciones de servicio de la capital provincial y Santo Tomé nadie los tomó a la ligera.

































