“Acaban de robar la moto de un mozo. Cuando los vemos yo grito y salgo corriendo. Quiero pararlo. Pero el vago saca un arma y me apunta. No sé si gatilló o no. Yo me tiro al piso". Por suerte no pasó nada. Quiero que sepan cómo estamos viviendo acá en barrio Candioti. Ya no podemos tener los bares abiertos. Es una locura”.


































