La lucha contra el comercio de drogas a menor escala sumó un capítulo tras la desarticulación de cuatro puntos de venta de estupefacientes y la detención de cinco personas en San Jerónimo Norte.
Cinco personas fueron imputadas por comercialización de estupefacientes luego de múltiples allanamientos simultáneos. La fiscalía solicitará la prisión preventiva para todos los acusados.

La lucha contra el comercio de drogas a menor escala sumó un capítulo tras la desarticulación de cuatro puntos de venta de estupefacientes y la detención de cinco personas en San Jerónimo Norte.
A partir de la activa colaboración ciudadana, facilitada por denuncias de carácter anónimo depositadas en el Buzón de la Vida, la Policía de Investigaciones (PDI) logró desenredar una compleja trama de comercialización de sustancias prohibidas.
Los procedimientos policiales, ordenados en el marco de distintas investigaciones paralelas, se concretaron el pasado 7 de agosto a las 18.30, de manera simultánea. Las causas están en manos del fiscal Alejandro Benítez, quien está al frente de la Unidad Fiscal de Esperanza.
Aunque los expedientes tramitan de manera separada, todos los sospechosos comparten la misma calificación penal provisoria: autores o coautores del delito de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”.
Se trata de José Luis G., José Ariel M., Facundo Lautaro S., y los hermanos Matías Oscar V. y Martín Luis V. Durante las audiencias de atribución delictiva, el fiscal Benítez adelantó que solicitará la prisión preventiva para todos ellos.
La evidencia reunida por la fiscalía expone un aceitado sistema de venta de sustancias que se extendía de forma continuada, al menos, desde febrero de este año. De acuerdo con las imputaciones, los investigados utilizaban sus hogares como centros de acopio, estiramiento y fraccionamiento de la mercadería.
Captaban a consumidores indeterminados que se acercaban a los domicilios para concretar las transacciones a cambio de dinero en efectivo o mediante transferencias electrónicas. De manera complementaria, algunos de los imputados operaban bajo la modalidad de "delivery", trasladando las dosis en autos y motocicletas hacia diversos puntos de encuentro previamente pactados con los clientes.
El éxito del negocio clandestino se reflejó directamente en las importantes sumas de dinero secuestradas en cada una de las viviendas allanadas.
El volumen de los elementos confiscados por el personal policial durante la tarde del 7 de agosto corrobora la habitualidad de la comercialización en la zona. En la casa de José Luis G., ubicada en calle Sarmiento 1234, secuestraron $1.424.340 en efectivo. Para contar los fajos, el acusado utilizaba una máquina contadora de billetes marca Oryx.
En ese mismo lugar, se incautaron 34 envoltorios de nylon termosellados conteniendo un total de 27 gramos de cocaína lista para el consumo, además de papel satinado, decenas de bolsas verdes y negras cortadas destinadas al fraccionamiento, y dos vehículos –una motocicleta Voge Ds 500 y un automóvil Nissan Kicks– presuntamente empleados para el reparto de la mercadería.
Por otra parte, en el allanamiento en el hogar de José Ariel M., situado en calle 1 de Mayo al 94, la policía localizó 59 dosis termoselladas de cocaína que pesaban 52 gramos en total, junto con un envoltorio de nylon color negro de mayor dimensión que contenía otros 161 gramos de la misma droga, sumando un total de 213 gramos de estupefaciente.
Allí también se descubrió una balanza de precisión con vestigios de polvo blanco, tijeras y diversos elementos de estiramiento como recipientes plásticos de creatina y una bolsa de "Poxi Mix".
Finalmente, en el domicilio de Facundo Lautaro S., sobre calle Los Colonizadores 687, el secuestro consistió en 44 bochitas de cocaína celeste termoselladas (17,4 gramos), $284.000 en efectivo y una balanza de precisión Pocket Scale que arrojó resultado positivo para cocaína tras los peritajes.
El último de los puntos intervenidos de manera simultánea por la PDI fue la propiedad de calle Teresa Furrer 935. Allí convivían los hermanos Matías Oscar V. y Martín Luis V., señalados como socios en el negocio de venta de sustancias prohibidas.
Al notar la llegada de las fuerzas del orden, Matías V. emprendió una veloz huida a pie hacia la calle, pero la oportuna reacción de los uniformados permitió su aprehensión en la intersección de las calles Blatter y Rivadavia antes de que lograra fugarse del área.
Una vez controlada la situación, la requisa del inmueble sacó a la luz una vasta cantidad de elementos probatorios. Los hermanos guardaban en su vivienda 91 dosis de cocaína termoselladas (un lote de 79 dosis verdes y otro de 12 escondidas en una tapa metálica), con un peso conjunto de 54,1 gramos.
Asimismo, se incautaron dos porciones de marihuana por un peso total de 6,8 gramos, dos balanzas digitales de precisión, seis teléfonos celulares de diferentes marcas, y diversos elementos de estiramiento y corte como bicarbonato de sodio, blisters de amoxicilina e ibuprofeno, y tijeras.
Al igual que en los otros procedimientos, hallaron $869.000 en efectivo, fruto presumible de la venta ilegal que los hermanos ejercían desde febrero del presente año.





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