Podrá estar amparado por el reglamento, quizás también por los antecedentes (Santos de Brasil llevó poca gente a Uruguay cuando lo enfrentó en la primera fase de la Sudamericana), pero no por el sentido común. Ni tampoco por lo que, por ejemplo, expresaba el propio Jorge Giordano, entrenador del equipo, en la nota que El Litoral publicó el martes. La sensación desde lejos es que River no termina de comprender algo que, en el fondo, resultará económicamente beneficioso y servirá para que la seguridad en general esté a salvo, evitando que se produzca lo que no debiera producirse: que la gente de Colón vaya a Uruguay y no pueda ingresar a la cancha a ver el partido por una restricción que, se nos ocurre, es a todas luces caprichosa.

































