Hace una rueda, exactamente, Colón decidió no utilizar a su arquero Tomás Giménez frente a Gimnasia y Esgrima de Mendoza en el Víctor Legrotaglie. ¿El motivo?: un acuerdo de partes, con sustento contractual administrativo y privado (paralelo al contrato), donde el "Lobo" mendocino la advertía al Sabalero lo que ya había ocurrido con negociaciones anteriores: todo jugador "propio", cuando es prestado a otro club que pueda ser rival ocasional, debe aceptar una penalidad en caso de usarlo. Un monto importante, entre 30.000 y 35.000 dólares, es lo que Colón debe desembolsar para evitar reclamos judiciales posteriores. ¿Qué buscó el Sabalero?: "ablandar" a los mendocinos de distintas maneras (pago menor, pago en cuotas, sistema leasing) a partir del pedido de Martín Minella con su frase salteña de "quiero que ataje Tomás Giménez". En Mendoza, endurecen la postura: "Que paguen lo que está acordado o que no juegue".



































