José Alonso pidió la palabra después de conversar durante un largo rato con Hugo Carnevale, Patricio Fleming (hijo), Diego Colotto y otros dirigentes que viajaron a Mendoza. Estaba tranquilo, por fuera, pero la procesión la tenía por dentro. Su queja por el arbitraje de Echenique (sobre todo por el gol anulado a Toledo) no se hizo esperar y el presidente de Colón se despachó con todo en el anochecer mendocino.





































