Una aclaración ante todo: creo -estoy convencido, en realidad- que el trabajo que hizo el Kily González en Unión fue muy bueno. Lo salvó del descenso, logró que el 2024 fuera un año muchísimo más tranquilo que el 2023 y lo metió en Sudamericana. Se desnaturalizó y se deslució en el final, justamente cuando el presidente abrió la billetera y puso más de 4 palos verdes para que se arme el equipo para esta temporada, luego de un 2024 en el que se habló más de inhibiciones que de refuerzos. El Kily trajo varios jugadores en este 2025 que no utilizaba o que no les podía sacar el jugo. Se equivocó -desde un humilde punto de vista futbolero- en elegir jugadores para un determinado esquema que, finalmente, no utilizó. Y además, hubo un trabajo de pretemporada que no puso suficiente hincapié en la parte física, situación que privó al equipo de hacer gala de aquellos valores que lo distinguieron el año pasado: el de ser un equipo que "te corría hasta abajo de la cama".



































