“Estamos pensando en un club más inclusivo y menos exclusivo, un club para todos los y las unionistas, donde todos estaremos presentes, identificados estatutariamente. Los dirigentes tendrán sus funciones definidas a las tareas actuales que requieren sus puestos. Si democratizamos y profesionalizamos a nuestra dirigencia, damos espacio real y auténtico a la participación de la minoría, con órganos de control activos de forma pormenorizada, actuaciones de ética que permitan amparar y garantizar el derecho a los socios y regularizar sanciones, en algunos casos, ejemplificadoras”, señala Simonutti. “Nosotros prometimos control, transparencia, generación de recursos genuinos constantes y extraordinarios, proyectando que íbamos a recaudar más de 500 millones de pesos para el primer año de gestión, se nos burlaron y el último balance presenta ingresos por casi 600 millones de pesos. Prometimos la recaudación de recursos extraordinarios con la captación de nuevos socios y revalorización de un porcentaje de la masa societaria para convertirse en socios vitalicios por dinero adelantado que presente beneficios inmediatos para el club y la persona que elija esa modalidad. Prometimos la compra de un predio que ya habíamos seleccionado y negociado para adquirir inmediatamente que asumiéramos la conducción del club.