No fueron tantas como ante los tucumanos, pero fueron suficientes para dejarlo con la sensación de amarga cosecha. Unión volvió a mostrar esa tendencia a desperdiciar situaciones, a no ser eficaz ni contundente y a perdonarle la vida al rival. Es una materia pendiente. ¿Mereció ganar?, ¡claro que sí! Pero otra vez se repitió la misma película. Y si el mano a mano de Briasco que tapó Moyano, en el tiempo de descuento, hubiese entrado, no sólo se hubiese consumado una gran injusticia sino que otra vez estaríamos hablando de un equipo al que le falta la practicidad que es tan necesaria en un fútbol donde las situaciones de gol no abundan, porque muchas veces los partidos se cierran tanto que cuesta ver equipos que generen gran cantidad de situaciones.

































