Las frías estadísticas marcaban, a priori, comodidad para el dueño de casa con su localía (apenas una derrota en Mendoza de los últimos juegos en el Gargantini) y complicaciones para un Unión que acumulaba siete salidas sin conocer la victoria. En realidad, después del 0-1 de los primeros 45 minutos, lo que quedó claro que Unión se complicó solito, sin necesitar leer los números de cada rendimiento.


































