¿Cómo explicar que un partido no rompa el cero cuando a los 20 minutos un equipo (Unión) generó cuatro situaciones netas de gol ante otro equipo (San Lorenzo) que solamente miraba, esperaba y sufría?...
Hizo todo y de todo, pero no pudo mojar el muy mejorado equipo de Leo Madelón contra San Lorenzo en Santa Fe. Esta vez, más allá de la bronca por no dejar los tres puntos en casa, nada que reprochar.

¿Cómo explicar que un partido no rompa el cero cuando a los 20 minutos un equipo (Unión) generó cuatro situaciones netas de gol ante otro equipo (San Lorenzo) que solamente miraba, esperaba y sufría?...
¿Cómo explicar lo que regaló Nicolás Tripichio, jugador de San Lorenzo, en el arco de la Redonda, con un arquero que ya no aparecía en la foto, con 7.23 metros de ancho por 2.44 de alto para elegir con el arco casi vacío y tirar la bola justo donde empezaba a rezar Maizon que despejó sobre la misma línea de sentencia?...
¿Cómo explicar de qué manera, primero Fragapane y después Estigarribia, “erraron dos goles en una misma jugada” casi abajo del arco de San Lorenzo en el arco de La Bomba?.
¿Cómo explicar un cero-cero que debió terminar 4-1 a favor de Unión en esos primeros 45 minutos?...La respuesta, una sola: inexplicable.
En ese arranque furioso (rabioso en modo Madelón), Unión fue un carnaval de tenencia, toques, rotación, generación, llegadas y acumulación de regalos con un San Lorenzo que, por lo visto, seguía nocaut en el Ducó. Hizo todo bien el equipo de Leo, menos apretar el pomo en carnaval.
Todas esas situaciones de gol de Unión (Del Blanco al caño; tapadón de Gil a Mauro; Fragapane cruzado; el doble obsequio de Fraga-Estigarribia con dos salvadas del Santo en la línea y la de Gil a Tarragona en el final) no cotizan en su conjunto como el blooper (¿del año aunque sea recién febrero?) de Tripichio, previa salvada de Mansilla a Cuello.
Todo nació en una duda de Profini (otra buena señal del pibe con su aplomo) hacia atrás, lo dicho de Mansilla a Cuello y el rebote para Tripichio que mete amague y queda de frente al arco. Uno puede suponer que, de tanto mirar la pelota, le sacó la vista a un arco que estaba 99.99 por ciento vacío: la tiró de derecha, cruzada y despacio, hacia el único lugar donde había vida en forma de Maizon. El uruguayo salvó, parado en la línea, el gol de su vida.
Unión fue, de principio a fin de esa etapa inicial, mucho más que San Lorenzo en todas las materias del mercado. Debió golear 4 a 1, se fue cero a cero y mucho más asustado por lo que erró San Lorenzo con Tripichio que por el show propio del gol errado.
En el complemento, con poco, se suponía, San Lorenzo tenía que mejorar y Unión bajar los decibeles de ese ritmo. Sin embargo, todo arrancó igual: Mauro la besó en el tiro libre y Maizon (solito) se lo perdió de cabeza. A los 16, Madelón mandó a Cuello y Fragapane se fue silbado.
Palacios era, a esa altura, la gran figura de Unión y de la cancha: la armó de manera espectacular por derecha, cortó para Tarragona, salida de Gil y penal marcado por el juez. El línea, Iván Nuñez, levantó la bandera y el VAR no llamó para revisión. Debe haber sido la primera decisión “express” del VAR en Argentina: en 30 segundos anularon el penal.
Lo que no hicieron con la de Tarragona sí aplicaron para corregir un error del juez que había marcado penal para Unión por mano de Lorenzón después del cabezazo de Ludueña. Esta vez, Penel falló y el VAR acertó.
Antes y después de las polémicas, Unión siguió patentando la máquina de errar goles a lo loco. Entró DAD por Tarra y San Lorenzo seguía regalado. Y Unión seguía regalando: se lo perdió por dos Estigarribia, una por arriba y otra por abajo. Hasta que el pibito Misael Aguirre, que entró por un ovacionado Palacios, erró un penal a la carrera entrando libre como un viejo wing derecho.
Unión erró diez goles y San Lorenzo falló el gol del año en Santa Fe, Al carnaval de Unión le faltó agua: no pudo mojar. Mejoró y mucho. Fue siempre más, mucho más. Se adueñó del terreno, manejó la bola, generó situaciones y mereció ganar. Pero erró goles para hacer dulce, con tapadas del verdadero “Gauchito” Gil haciendo milagro en el arco del “Santo”. Fue 0-0, esta vez sin reproches. Erró de todas formas y en todos los colores. Es más, terminó el partido en el 15 de Abril, Unión se fue a los vestuarios y siguió errando goles.




