Nada es imposible, sólo hay que intentarlo. Nunca tan real. Tan épico y tallado en gloria para todos los tiempos lo de Santiago Mele. En el legendario Maracaná, este uruguayo armó su propio “Maracanazo” como lo hicieron aquéllos héroes de hace 72 años con el Negro Jefe Obdulio Varela a la cabeza (aquél de la famosa frase: “Vamos, que los de afuera son de palo”, empequeñeciendo a los 200.000 brasileños que ya festejaban por anticipado en aquél Mundial). Mele lo hizo posible atajando el penal que todo arquero quiere atajar: en tiempo de descuento y con un vuelo formidable a la gloria. Lo hizo posible Mele, Unión (paso adelante clarísimo del equipo) y su gente. Porque esos que se hicieron escuchar en esta noche magistral, soñada e histórica, también creyeron que nada es imposible. Los movió la pasión, el “aguante” que no sabe de victorias y derrotas porque siempre está. Se largaron a esta aventura porque había algo, interiormente, que les decía que algo bueno podía ocurrir.


































