Tiene 44 años cumplidos en setiembre y carga, sobre sus espaldas, con dos hechos que lo enorgullecen. O tres para mejor decir. El primero, que fue el primer árbitro en apelar al VAR en un Mundial (partido Francia-Australia en Rusia); el segundo, que dirigió una de las semifinales de ese mismo Mundial (Francia-Bélgica) y el tercero, que fue designado para dirigir la histórica final entre Boca y River en el Bernabeu, en la Copa Libertadores de 2018.




































