San Ignacio de Loyola nunca se olvidó de velar por los destinos del barrio homónimo (Loyola Norte y Sur), en el extremo noroeste de la ciudad de Santa Fe. Ni mucho menos de su “pequeño discípulo”, el barrio Jesuitas, que casi se recuesta sobre las costas del río Salado, muchas veces peligroso, cuando su nivel aumenta.




































