Eran las 7 de la mañana cuando el empleado de una de las casas de servicios de sepelio de la ciudad iniciaba las gestiones para trasladar el cuerpo de una persona fallecida hacia el Cementerio Municipal cuando desde este lugar le comunicaron que por el paro de trabajadores habían decidido cerrar sus puertas, y que debía aguardar al menos hasta el sábado para poder trasladarlo.
































