La ciudad capital lleva sobre los hombros de su historia la cruz de una tragedia cuyas cicatrices no cierran ni cerrarán nunca: la inundación de 2003 marcó para siempre a los santafesinos. Y la cuestión hídrica es un tema siempre presente, más aún cuando se dan crecidas importantes de los ríos Salado y Paraná.



































