Las lluvias del invierno no alcanzaron para recomponer las reservas en buena parte de la región núcleo. Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el 70% del área se encuentra entre condiciones de escasez hídrica y sequía.
Las lluvias del invierno no alcanzaron para recomponer las reservas en buena parte de la región núcleo. Según la BCR, el 70% del área se encuentra entre condiciones de escasez hídrica y sequía. El trigo comienza a resignar potencial de rendimiento, mientras la falta de humedad superficial demora la siembra de maíz en el oeste. Para la soja, que comenzará a implantarse a mediados de octubre, ya aparecen interrogantes sobre la calidad de la semilla.

Las lluvias del invierno no alcanzaron para recomponer las reservas en buena parte de la región núcleo. Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el 70% del área se encuentra entre condiciones de escasez hídrica y sequía.
El trigo comienza a resignar potencial de rendimiento, mientras la falta de humedad superficial demora la siembra de maíz en el oeste. Para la soja, que comenzará a implantarse a mediados de octubre, ya aparecen interrogantes sobre la calidad de la semilla.
Las últimas precipitaciones del invierno apenas alcanzaron para que el acumulado del trimestre frío se ubicara dentro de los valores medios en el sudeste de la región núcleo. En el resto del territorio, los registros quedaron por debajo de los promedios históricos.
Para el período junio-agosto, el promedio de los últimos 30 años se ubica entre 50 y 150 milímetros, aunque este año las mayores lluvias se concentraron en el noreste bonaerense.
Ramallo registró el mayor acumulado, con 160 milímetros, y fue la única estación que alcanzó la media histórica. También se destacaron Baradero y Pergamino, con 129 milímetros, de acuerdo con los registros de la red de estaciones meteorológicas de BCR-GEA.
El escenario fue muy diferente hacia el noroeste de la región. Noetinger y Pozo del Molle acumularon apenas 12 milímetros, mientras que Carlos Pellegrini recibió 25 milímetros.
Este fuerte gradiente de precipitaciones ya tiene su correlato en las reservas de los suelos. Actualmente, el 70% de la región núcleo se encuentra entre condiciones de escasez hídrica y sequía, mientras que las reservas regulares se concentran principalmente en el noreste bonaerense.
De esta manera, la primavera comienza con una disponibilidad de agua limitada, especialmente en el oeste de la región, donde se necesitan nuevas lluvias para recomponer los perfiles.
El trigo todavía conserva potencial productivo, pero la falta de agua comienza a reflejarse en la condición de los lotes.
Las últimas lluvias dejaron algunos milímetros, aunque se concentraron principalmente en el sudeste de la región núcleo, que presenta hasta el momento una situación hídrica menos comprometida. En el resto del área, los registros fueron prácticamente nulos.
En este contexto, los lotes considerados en condición excelente retrocedieron siete puntos porcentuales, mientras que aumentó la proporción de cultivos en estado bueno, que alcanza actualmente al 30% del área. La superficie en condición regular se mantiene estable y representa unas 160.000 hectáreas.
La situación presenta importantes diferencias entre localidades. En María Susana, por ejemplo, los técnicos describen un escenario heterogéneo, con lotes que ya muestran pérdidas de rendimiento y otros que todavía conservan buenas perspectivas gracias al nivel de tecnología aplicado.
En el sur de Santa Fe, además, la falta de agua se combina con el efecto de las heladas. En San Gregorio se reportan daños en el cultivo y pérdida de área foliar como consecuencia del estrés combinado de sequía y bajas temperaturas.
La preocupación aumenta porque el trigo comienza a atravesar una etapa determinante para la definición del rendimiento. Cerca del 20% del área ya presenta la hoja bandera expandida, mientras que otro 1% se encuentra en espiga embuchada.
A partir de estos estadios, el estrés hídrico puede comenzar a afectar con mayor intensidad componentes como el número y el peso de los granos. Por eso, la llegada de nuevas precipitaciones adquiere una importancia creciente.
La siembra de maíz en la región núcleo avanzó 15 puntos porcentuales durante la última semana y alcanzó el 55% del área prevista.
Sin embargo, el ritmo se encuentra por debajo del registrado un año atrás, cuando para la misma fecha se había implantado el 60%.
Las principales dificultades aparecen en el oeste de la región, donde la falta de humedad superficial complica el avance de las sembradoras. En Corral de Bustos y alrededores todavía resta implantar cerca del 60% del área, pero la escasa humedad en la cama de siembra limita las labores.
Los productores todavía cuentan con margen para esperar precipitaciones hasta alrededor del 20 de octubre, aunque existe el objetivo de no retrasar demasiado la implantación para evitar que el período crítico del cultivo se ubique hacia fines de diciembre o comienzos de enero.
En Carlos Pellegrini también quedan lotes por sembrar y la humedad del perfil es muy baja. Según el relevamiento, una lluvia de 10 a 15 milímetros permitiría completar las labores pendientes.
La situación es diferente hacia el este de la región, donde las mejores condiciones hídricas permiten mantener el ritmo de implantación. En Bigand, la siembra está prácticamente finalizada, mientras que en San Gregorio las precipitaciones de la semana pasada aportaron la humedad necesaria para continuar con las labores.
Aunque todavía falta cerca de un mes para el inicio de la siembra de soja de primera, prevista para mediados de octubre, ya comenzaron los análisis destinados a determinar el poder germinativo de la semilla.
Los primeros resultados muestran diferencias importantes entre lotes y localidades.
En Bigand se detectaron muestras de calidad dispar, con poderes germinativos que van desde valores bajos hasta resultados considerados excelentes. En semillas tratadas con fungicidas curasemillas, los análisis se ubican entre 80% y 94% de poder germinativo.
En Corral de Bustos, los primeros resultados rondan el 85%, por debajo de los valores habituales de años favorables, cuando suelen superar el 95%.
En contraste, en Carlos Pellegrini y María Susana los análisis realizados hasta el momento muestran buenos niveles de poder germinativo y no evidencian problemas relevantes en la calidad de la semilla.
El pronóstico inmediato contempla el pasaje de un sistema frontal frío durante la mañana del domingo 27, con posibilidad de chaparrones y tormentas aisladas, además de mejoramientos temporarios. El sistema dejaría de afectar a la región durante la madrugada del martes 29.
Más allá de estas precipitaciones, el comportamiento de las lluvias durante octubre aparece como un factor determinante para la evolución de la campaña.
El consultor Elorriaga, citado por la BCR, plantea que una mayor disponibilidad de agua podría llegar durante octubre, a medida que el calentamiento del Pacífico ecuatorial central comience a favorecer las precipitaciones sobre el centro del país.





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