El búfalo fue introducido en la Argentina a comienzos del siglo XX, procedente de Brasil, y tuvo sus primeros desarrollos en provincias como Entre Ríos y Corrientes. En sus orígenes, la especie estaba destinada al cruzamiento con el bovino para mejorar su rusticidad, pero al no prosperar ese objetivo, quedó relegada a un uso marginal durante varias décadas.


































