Entre los temas clave tratados durante la Argentina Week 2026 en Nueva York, se realizó un bloque especial dedicado al agro argentino.
El encuentro tuvo lugar en las oficinas del Bank of America, en pleno corazón de Wall Street, y formó parte de la agenda de presentaciones orientadas a mostrar oportunidades de inversión en sectores estratégicos de la economía argentina.

Entre los temas clave tratados durante la Argentina Week 2026 en Nueva York, se realizó un bloque especial dedicado al agro argentino.
Se presentó ante inversores globales el potencial de la agroindustria nacional para generar valor, atraer inversiones y expandir su presencia internacional.
El encuentro tuvo lugar en las oficinas del Bank of America, en pleno corazón de Wall Street, y formó parte de la agenda de presentaciones orientadas a mostrar oportunidades de inversión en sectores estratégicos de la economía argentina.
El panel reunió a referentes de empresas líderes de la cadena agroindustrial argentina y regional, que analizaron el potencial del país para expandir su producción, agregar valor, desarrollar bioindustrias y consolidarse como proveedor global de alimentos, energía y biotecnología.
Participaron: Paulo Sousa, Presidente Latin América, Cargill, Martín Costantini, Director, Frigorífico Rioplatense, Alejandro Elsztain, CEO, Cresud, Juan Farinati, CEO Southern Cone, Bayer, Ignacio Bartolomé, CEO, GDM. Moderador: Mariano Bosch, Founder, Adecoagro
En este espacio, Juan Farinati presentó los resultados del estudio “Posibilidades técnicas y factibilidad económica de agregación de valor en el entramado del maíz en Argentina”, encargado por MAIZAR y realizado por investigadores del ITBA (Ricardo Negri, Roberto Bisang, Juan Cardini y Felipe Galia).
El trabajo, presentado originalmente en el Congreso MAIZAR, redefine al maíz como un network productivo, una red interconectada que integra industria, bioenergía, proteína animal y bioproductos, con alto potencial de generación de empleo e inversiones.
Crecimiento de facturación
Si Argentina replicara la tasa de transformación de Estados Unidos —48% industrialización y 38% destinado a alimentación animal— la facturación total del entramado del maíz aumentaría 61%, alcanzando US$ 45.370 millones.
Generación de empleo
La expansión del network del maíz permitiría crear 80.000 empleos directos, asociados a nuevas plantas industriales, bioenergía, proteínas animales y bioproductos.
Retenciones e inversión
Reorientar los derechos de exportación recaudados en los últimos cuatro años
—US$ 3.330 millones— hacia inversiones en transformación generaría suficiente renta para eliminar las retenciones a partir del quinto año sin afectar el equilibrio fiscal.
El estudio ejemplifica el potencial local con el caso de General Villegas: la instalación de una planta de bioetanol aumentaría la facturación regional en 17% y sumaría 400 puestos de trabajo.
Para capturar este potencial planteado en el estudio, es imprescindible contar con marcos regulatorios modernos y estables, incentivos a la inversión en I+D de semillas, incorporación continua de biotecnología y edición génica, y normativas que garanticen previsibilidad y seguridad jurídica.
Todo esto es condición necesaria para que herramientas como la biotecnología y la edición génica sigan incorporándose al sistema productivo, amplíen las aplicaciones industriales del maíz argentino y consoliden al país como una plataforma de desarrollo bioindustrial, en un mercado internacional que demanda sostenibilidad, trazabilidad y mayor sofisticación tecnológica.




