"¿Dónde está Reutemann", fue la pregunta que se hizo el mundillo de la Fórmula 1, el 21 de marzo de 1982 en el Gran Premio de Brasil, tras su abandono en el giro 21, algo que ni siquiera pudo responder el propio Frank Williams, dueño del equipo, quien se encogió de hombros en señal de desconcierto.

































