Desde el campamento de Zagora, en pleno desierto, Kevin Benavides resumió su primera etapa con una frase que iba más allá del resultado: “Acá estamos viviendo el sueño”. Había terminado 15º, después de unos 270 kilómetros cronometrados en los que debió convivir con el polvo y apoyarse en la navegación para avanzar. Su hermano Luciano también cerró el día conforme: fue cuarto en motos y quedó a poco más de dos minutos de la punta del Rally de Marruecos.


































