La historia es dinámica y se escribe minuto a minuto, día a día, año a año. Esa historia se detuvo por una vez en el minuto 38 del primer tiempo. Fue el momento en el que Facundo Medina llegó hasta el fondo y armó una jugada “típica de la Scaloneta”: amague de centro profundo y pase atrás; Thiago Almada la dejó pasar y Messi le pegó de primera para colocar la pelota junto al poste derecho de Schlager. La historia se detuvo porque hubo un record que se rompió: el de goleador histórico de los mundiales. En su partido 201 con la selección, Messi llegó a su gol 121 y al 17 en mundiales. En ese momento, como si el aura de Diego Maradona bajase del cielo y se posase sobre él, 40 años más tarde del gol más famoso de la historia, otro argentino hacía historia. Ya no solo era el que más mundiales ha jugado, el que más partidos ha disputado, sino el que más goles hizo.





































