La Federación Internacional del Automóvil (FIA) manifestó su intención de resolver cuanto antes la primera gran controversia técnica de la Fórmula 1 2026, vinculada al nuevo reglamento de las unidades de potencia.
La FIA confirmó que trabaja para resolver antes del inicio de la temporada 2026 la primera gran controversia técnica del nuevo reglamento de motores. Varios fabricantes sospechan que Mercedes y Red Bull habrían encontrado una interpretación ventajosa de la normativa sobre la relación de compresión.

La Federación Internacional del Automóvil (FIA) manifestó su intención de resolver cuanto antes la primera gran controversia técnica de la Fórmula 1 2026, vinculada al nuevo reglamento de las unidades de potencia.
El debate gira en torno a la relación de compresión de los motores, un aspecto clave del reglamento que ya genera tensiones entre los fabricantes, incluso antes del inicio oficial de la nueva era.
La normativa establece una relación de compresión máxima de 16:1, reducida respecto al 18:1 vigente hasta 2025.
Sin embargo, varios constructores consideran que Mercedes y Red Bull Powertrains habrían desarrollado un método para explotar una zona gris del reglamento, permitiendo que sus motores funcionen en pista con una relación de compresión superior a la medida en condiciones estáticas.
Según trascendió en el paddock, la relación de compresión se verifica cuando el motor está apagado y frío, mientras que algunos fabricantes creen que sus rivales habrían utilizado materiales con expansión térmica que modificarían ese parámetro una vez que el motor alcanza la temperatura de funcionamiento en pista.
El tema será abordado este jueves en una reunión entre los equipos y la FIA, en la que varias escuderías presionan para que el organismo rector actúe si se concluye que no todos los fabricantes están interpretando las reglas de la misma manera.
“Tenemos que confiar en que la FIA tomará las decisiones correctas”, señaló James Key, director técnico de Audi, durante la presentación del monoplaza 2026 del equipo. “Son regulaciones nuevas y debe existir igualdad de condiciones. Si alguien encuentra una solución ingeniosa que no es correcta, no puede quedarse con esa ventaja mientras los demás no la tienen. Eso nunca sería aceptable”, remarcó.
El problema se agrava por el hecho de que ya no hay margen para realizar cambios estructurales en los motores de 2026. En ese contexto, si la FIA determina que no existe una infracción reglamentaria, cualquier ventaja derivada de esta interpretación —estimada en dos a tres décimas por vuelta, según el circuito— podría mantenerse hasta al menos 2027.
En declaraciones exclusivas a Motorsport.com durante el Autosport Business Exchange en Londres, el director de monoplazas de la FIA, Nikolas Tombazis, dejó en claro que el organismo pretende evitar que la polémica llegue al inicio del campeonato, previsto para Australia.
“Queremos que todos los equipos tengan exactamente la misma interpretación del reglamento”, explicó Tombazis. “No queremos que alguien gane simplemente porque tuvo una interpretación astuta o porque pasó por alto ciertos aspectos. Nuestra responsabilidad es resolver estas cuestiones antes de la primera carrera”.
El dirigente reconoció que los cambios reglamentarios profundos suelen traer consigo situaciones inesperadas y recordó lo ocurrido con el porpoising en 2022, un fenómeno que no fue detectado durante el desarrollo previo.
“Siempre hay problemas que no se prevén adecuadamente”, admitió. “En aquel caso, había cientos de aerodinamicistas trabajando en los equipos y muy pocos en la FIA, y aun así nadie lo detectó hasta último momento. Fue una sorpresa para toda la industria”.
No obstante, Tombazis destacó que la experiencia demuestra que la FIA y los equipos pueden reaccionar con rapidez. “Logramos mantenerlo bajo control antes de la primera carrera de 2022, y con el tiempo dejó de ser un problema central. La industria tiene un buen historial para gestionar este tipo de situaciones”, aseguró.
Con una nueva generación de motores, mayor protagonismo de la energía eléctrica y un reglamento diseñado para redefinir el orden competitivo, la FIA sabe que la claridad normativa será clave para el éxito de la Fórmula 1 en 2026. Por eso, el objetivo es claro: llegar a la primera carrera con reglas interpretadas de manera uniforme y sin ventajas técnicas en disputa.




